sábado, 3 de noviembre de 2012

Mis queridos dictadores africanos


Mansión de Teodorín Nguema Obiang en California

Aunque son mis queridos dictadores africanos, para que sus acólitos no se ofendan, quisiera, ante todo, ofrecer una aclaración. Alpha Blondy, gran cantante de Costa de Marfil, canta que “le gouvernement élu une foi, élu deux fois, élu trois fois, élu cuatre fois, ça devient de la dictature”. Un presidente elegido una vez, elegido por segunda vez, elegido por tercera vez, elegida por cuarta vez, se convierte en dictador. Así las cosas, no creo que nadie se ofenda si llamo dictador a todo aquel presidente que está en el poder desde antes de 1990. 22 años en el poder me parece más que suficiente para ceder el sillón al siguiente salva-patria. O ¿no?

 

Mi querido dictador africano, ¿desde cuándo está usted en el poder? Se lo recuerdo:

1979: Guinea Ecuatorial: Obiang Nguem

Edificio de Teodorín Nguema Obiang en Paris

1979: Angola: Dos Santos

1980: Zimbabwe: Mugabe

1982: Camerún: Paul Biya

1986: Uganda: Museveni

1987: Burkinafaso: Blaise Compaoré

 

Mis queridos dictadores africanos se autonombraron “padres de la nación” y les gustan títulos honoríficos como Anciano (templo de la sabiduría para los africanos) o Padre (aquel que procura el alimento para su familia). Casi siempre llegan al poder por las armas con un apoyo incondicional de los dirigentes occidentales, y suelen tener las cárceles llenas de los que no le adoran.
 
En muchos países africanos, no hablar bien del señor presidente está penado. Criticar la gestión del señor presidente implica exponerse a un atentado mortal, a la cadena perpetua, o (si tienes apoyo de algunos dirigentes occidentales), exilio perpetuo. Periodistas asesinados, opositores encarcelados, obispos bautizando a los retoños presidenciales, dirigentes europeos abrazando a los asesinos de la Republica, un mundo de hipócritas y sanguijuelas de esta y de la otra orilla. Como diría mi amigo Pierre, es el “ping-pong” de los dirigentes blancos y negros.
 
Parafraseando un famoso anuncio televisivo de hace unos años, el dictador negro le pone la crema al presidente democrático occidental, y éste le responde con un masaje relajante. Más qué la erótica del poder, es la orgía en la política internacional. La pena es que siempre se jode al mismo de allá que de aquí: el pueblo indefenso.


Mis queridos dictadores africanos actúan de la misma forma. Mientras su pueblo muere de hambre, ellos amasan su fortuna en los bancos suizos, con el visto bueno de los dirigentes europeos que sacan sus tajadas, principalmente a través de la venta de armas y de los contratos millonarios de sus empresas. La familia presidencial controla el comercio interior y exterior: las granjas, las empresas privadas, el transporte público, los medios de comunicación,… toda la maquinaria económica gira en torno a la casta presidencial.



 

Mis queridos dictadores africanos poseen bienes lujosos en Europa, donde sus allegados suelen pasar larga temporada a costa de las arcas estatales. Colocan a sus retoños en todas las instituciones más poderosas: ejército, policía, política internacional, presidencia, etc. Teodoro Obiang (Teodorín), hijo del presidente de Guinea Ecuatorial, es su vicepresidente. Al parecer todo Paris conocía las mansiones lujosas de este defensor del pueblo guineano, hasta que por vergüenza ajena los jueces franceses han ignorado las recomendaciones de los diplomáticos franceses y han embargado sus bienes y han emitido una orden para su búsqueda y captura. Mientras tanto, muchos de sus compatriotas sobreviven con menos de un euro al día.

Respaldo:



-Foto de la Mansión en Malibú (California):


-Foto del inmueble de Paris:



 
 

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